Manifiesto

Somos un grupo de vecinos y vecinas de Barcelona que queremos impulsar un sindicato de inquilinos e inquilinas en la ciudad por la defensa del derecho a la vivienda y un alquiler asequible, estable, seguro y digno.

El Sindicato nace como una iniciativa transversal pero con una clara conciencia política y colectiva. Queremos aglutinar a los y las vecinas que vivimos o queremos vivir de alquiler, tanto en viviendas del mercado privado como público, para reivindicar conjuntamente nuestros derechos e incidir en todos los ámbitos administrativos y de gobierno.

En Barcelona, el 30% de los vecinos y vecinas vivimos de alquiler. Esta cifra, que está muy por encima de la media española, continúa estando lejos de la de otras ciudades europeas como Berlín, Ámsterdam o París, donde el alquiler representa más del 60% de las viviendas, y está mucho más protegido por ley.

Desde el Sindicato de Inquilinos e Inquilinas entendemos que la problemática en torno al alquiler no es sólo consecuencia de una ley contraria a los derechos de los y las inquilinas. También queremos combatir esta nueva burbuja inmobiliaria que ataca a nuestra ciudad, basada en el incremento especulativo y abusivo del precio de los alquileres (de un 9% el último año). Denunciamos además que la precarización general de las condiciones de trabajo multiplica el riesgo de exclusión residencial: cada vez tenemos más dificultades para afrontar la carestía desmesurada de la vida. El 83% de los desahucios en Barcelona en 2015 fueron por impago del alquiler. Mientras el precio medio de los pisos en Barcelona es de 801€, 1 de cada 3 trabajadores/as cobra menos de 843€. Igualmente trabajaremos para garantizar un régimen tributario en la tenencia y uso de la vivienda para evitar el fraude y el agravio comparativo entre los beneficios fiscales para propietarios e inquilinos.

Entendemos que es vital garantizar la función social de las viviendas a través de la firme protección del uso residencial por delante del uso económico o especulativo de cualquier tipo. Por este motivo, reivindicamos la lucha contra los procesos de presión turística y de gentrificación que nos expulsan de nuestros barrios. Es necesaria además una movilización urgente de las viviendas vacías y un aumento del parque público de alquiler social.

A través de la organización y la movilización queremos dar respuesta a las demandas crecientes en torno al alquiler mediante servicios de asesoramiento que nos empoderen sobre nuestros derechos y deberes y sobre las condiciones contractuales de nuestros alquileres (temporalidad, fianzas, obras, condiciones de habitabilidad, mantenimiento, cláusulas, etc). También queremos tener incidencia en cuestiones de carácter más general como la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) o el desarrollo de medidas legislativas para el control y la limitación de los precios del alquiler.

La huelga de alquileres del año 1931 nos recuerda que la defensa de los derechos de los inquilinos e inquilinas no es aquí una experiencia nueva. Al mismo tiempo, la existencia de poderosos sindicatos de inquilinos e inquilinas a nivel internacional, que llegan a negociar colectivamente precios y condiciones del contrato de alquiler con todos los agentes implicados, nos anima a apostar por la creación de este sindicato en defensa de un alquiler justo.