Acción contra los alquileres temporales en la immobiliaria SH Barcelona

El pasado martes, medio centenar de personas se plantaron ante la inmobiliaria SH Barcelona disfrazadas de turistas para denunciar la carencia de viviendas de alquiler residencial, ante el aumento de pisos turísticos y de alquiler temporal. La inmobiliaria no se escogió aleatoriamente, dado que es la encargada de comercializar los pisos de alquiler temporal de la finca de Casa Orsola. El vecindario de casa Orsola está sufriendo desde hace meses la expulsión y no renovación de los contratos de alquiler porque la nueva empresa propietaria, Lioness Inversiones, los está alquilando en régimen de alquiler temporal.

 

Lioness Inversiones no renueva los contratos a pesar de que las vecinas no piensan marchar

De las seis viviendas que habían recibido un burofax diciendo que tenían que dejar el piso una vez finalizara el contrato, actualmente ya hay tres que tienen el contrato agotado. A uno de los pisos, donde vive Josefa, una mujer grande y vulnerable con derecho en alquiler social, la propiedad la forzó a aceptar una prórroga de un año para no expulsarla de la vivienda. No es la única vecina que cuenta con un informe de exclusión residencial. Elisenda y su familia, que llevan fuera de contrato desde el pasado 1 de mayo, ya han enviado a Lioness Inversiones la documentación necesaria que se requiere para acogerse a la ley 1/2022, para que estos ofrezcan un alquiler social. En el caso de en Josep, quien también está fuera de contrato, la propiedad le ha reiterado que no le renovará el contrato. Tanto Elisenda como en Josep, han intentado seguir pagando el alquiler, pero la propiedad se lo ha rechazado. Ante esto, han decidido consignarlo vía judicial. Además, hay dos hogares más a quienes se les termina el contrato durante los próximos meses, y el local comercial donde se ubica un quiosco, que también se encuentra fuera de contrato.

 

Amenazas, expedientes por obras irregulares y alquileres temporales a precios de lujo

La pesadilla de las vecinas, también las que tienen contratos de renta antigua, ya ha llegado. En primer lugar, porque Lioness Inversiones hace semanas que amenaza a las vecinas exigiéndoles que retiren las pancartas de la fachada. En segundo lugar, la empresa ha empezado a hacer obras en las viviendas que ya han quedado vacías, a pesar de que el vecindario denuncia que se están haciendo de sin cumplir la legalidad. Por un lado, porque la propiedad no ha colgado los avisos correspondientes a la escala, tal como dice la normativa. Por la otra, porque se están echando en tierra tabiques y paredes de tres viviendas, lo cual es ilegal porque la empresa propietaria no ha pedido los permisos de obras correspondientes. En este sentido, ha habido una inspección por parte de técnicos del Ayuntamiento a la finca y confiamos en que sean sancionados. Por último, hace dos meses que Lioness alquiló una de las viviendas vacías en régimen de alquiler temporal, y ahora vuelve a estar vacía  a la espera de volverse a alquilar temporalmente por el módico precio de 2.000€ mensuales.

 

Viviendas para vecinas y no para turistas o altas rentas de paso

La reactivación del turismo y la actividad económica internacional en Barcelona ya está teniendo efectos graves sobre el derecho a la vivienda, tal como vemos en las asambleas cada semana. La facilidad de grandes tenedores de expulsar vecinas para alquilar las viviendas en régimen de alquiler temporal está multiplicando los casos de inquilinas a quienes no se les están renovando los contratos, y de fincas vaciadas a base de desahucios invisibles con viviendas destinadas a alquileres temporales o turísticos. Hace unas semanas la Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona revelaba que en el mes de mayo, 9.312 viviendas ya estaban siendo alquiladas en régimen de alquiler turístico o temporal, un 97% del total que hay en Barcelona. En el caso de los alquileres turísticos, los arrendadores tienen que contar con una licencia específica regulada por la Generalitat y pueden alquilarse por un máximo de 31 días consecutivos. En el caso de los alquileres temporales, la LAU no estipula ningún tipo de licencia y permite los alquileres de duraciones entre 31 días y 11 meses cuando la finalidad de la vivienda no es la de ser primera residencia. La carencia de mecanismos que fiscalicen el uso de este contratos de alquiler temporal, facilita que se utilicen de manera fraudulento y que ante la demanda de viviendas de alquiler, muchas vecinas que buscan una primera residencia acaben firmando contratos de alquiler temporal. Este hecho supone una vulneración de derechos para las inquilinas, que cada 11 meses o menos, se ven o bien expulsadas de sus hogares, o bien expuestas a subidas de alquiler abusivas.

 

Medidas a debate en la ley de vivienda estatal

En este sentido, el Sindicat de Llogateres estamos presionando el Gobierno central para que incorpore una medida en la nueva Ley de Vivienda que se está tramitando, para perseguir a los arrendadores que hacen alquileres temporales de forma fraudulenta. Así mismo, exigimos que se restablezca la regulación de alquileres en Cataluña, para proteger a las inquilinas ante subidas de alquiler y pedimos la ampliación de la duración de los contratos de alquiler, que los permitan construir un proyecto de vida sin miedo a ser expulsadas de sus hogares en cualquier momento.

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