Todas somos sediciosas. Ante la criminalización, ¡más calle!

Comunicado de adhesión del Sindicat de Llogaters de Barcelona a la huelga y movilizaciones del 18 de octubre

Foto: Fotomovimiento

En el Movimiento por la Vivienda vivimos constantemente la criminalización de la gente que se moviliza y defiende sus derechos más fundamentales, como el derecho a un techo. Semana tras semana, ante una inmobiliaria o parando desahucios, nos topamos con despliegues policiales desproporcionados, denuncias e identificaciones. «La ley es la ley» nos dicen, «no hay nada que hacer». Pero no nos convencen, ya que semana tras semana logramos victorias gracias a la resistencia no violenta, y conseguimos que vecinas trabajadoras puedan seguir viviendo en sus hogares, dignamente. Es por ello que la sentencia del Tribunal Supremo a los dirigentes del Procés nos indigna. Rechazamos la represión al movimiento por la vivienda y a cualquier otro movimiento pacífico que defienda derechos y libertades básicos. Consideramos que esta sentencia supone un ataque a las garantías democráticas mínimas, y eso nos obliga a posicionarnos y también hacer un llamamiento a la huelga del 18 de octubre.

Cinco puntos para explicar nuestra posición y animar a la movilización y a la huelga el 18 de octubre.

  • No podemos aceptar esta sentencia porque supone un precedente de judicialización y criminalización contra cualquier disidencia y desobediencia civil pacífica. El contenido de la sentencia y la jurisprudencia que ha generado puede ser utilizada, por ejemplo, contra las personas que detenemos desahucios.

 

  • No puede haber nunca una solución judicial o policial a un conflicto político. La sentencia del Tribunal Supremo tiene un claro tono exempleritzant que busca generar miedo a todo el mundo que lucha por los derechos y las libertades. Rechazando la sentencia, rechazamos este miedo que nos quieren poner en el cuerpo.

 

  • El Sindicat de Llogaters i Llogateres defendemos el derecho a la vivienda y a la ciudad; defendemos la justicia social y una democracia radical que ponga la gente en el centro. No hacemos muy a menudo posicionamientos fuera del ámbito de la vivienda, pero ante estos hechos excepcionales nos sumamos a la huelga en clave democrática y en defensa de las libertades civiles.

 

  • Ahora bien, la soberanía no sólo pasa por garantizar las libertades políticas; todo pasa por garantizar la base material sobre la que se constituye la autonomía individual y colectiva dentro de una sociedad con justicia social. Es imprescindible dotar a la huelga de un contenido social y de ruptura con el ciclo neoliberal de recortes, privatizaciones y precarización laboral. No hay libertad política si no podemos asegurar una vida material digna y autónoma para todos y todas.

 

  • Un país donde la población destina la mitad del salario a pagar un alquiler es un país estrangulado, sin capacidad para construir proyectos de futuro. Por eso la huelga general de este viernes y las futuras movilizaciones en clave democrática, deben tener el derecho a la vivienda y en la ciudad en el centro, imprescindibles para garantizar la justicia social y una democracia real.

A quien nos dice «la ley es la ley», nosotros respondemos: ¡La gente es la gente! Y la historia nos dice que los derechos sólo se conquistan en la calle. ¡Nos vemos el 18 de octubre!

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