Comunicado de la asamblea de trabajadoras de servicios sociales: Vivienda y servicios sociales. De donde no hay, no se puede sacar

Desde el Sindicat de Llogateres hacemos público el artículo de denuncia escrito por la asamblea de trabajadoras de servicios sociales, coincidiendo con la movilización de protesta que harán hoy en la plaza Sant Miquel de Barcelona. 

Foto de Guillem Vives (Directa.cat)

 

Cuando el Sindicat de Llogateres de Barcelona nos propuso hacer este artículo aceptamos inmediatamente. Son profundas las ganas de acercarnos a las vecinas, de conocernos, de escucharnos mutuamente. Y de explicar qué podemos hacer, que no podamos y sumar fuerzas para conseguirlo. Pero cuando lo empezamos a escribir, nos dimos cuenta que la realidad se trasladaba a esta hoja virtual: no podemos hablar de nuestro trabajo técnico sin hablar de su vertiente política, ni podemos hablar de la vivienda como si no fuera transversal o no atravesara la vida por múltiplos costados.

La emergencia habitacional ha convertido esta ciudad en una ratonera sin salida. En 2015 de las 812.000 viviendas de la ciudad solo el 1,9% era público. Desde entonces la vivienda pública gestionada por el Instituto Municipal de Vivienda ha crecido solo un 0,2% aproximadamente (https://vivienda.barcelona/sites/default/filas/balanc_2019_pdhb_casto_compressed.pdf). Necesitaríamos pues unos 45 años para duplicar la disposición actual (sin contar con fechas autonómicas ni estatales). Se habla de emergencia, pero, se planifica como si no la hubiera, la remarcamos a los discursos, nos llenamos de cifras que a la ciudadanía de la calle nos parece mucho, 235 pisos nuevos, oooooh… pero las cuentas finales nos vomitan la verdad encima como un bebé empachado de propaganda.

Reconocemos la imposibilidad de hacer en 6 años lo que no se ha llevado a cabo en 40 años, tanto en el ámbito municipal como autonómico y estatal. Quizás con no ir a peor ya haríamos, pero este gobierno municipal tampoco está siendo capaz de esto. Las listas de espera para acceder a pisos de emergencia (qué obscenidad denominarlos así), a albergues para personas sin hogar, a pisos de acogida para mujeres que sufren violencia machista… se han duplicado como mínimo. Ironías de la pandemia, al menos los realojamientos han mejorado pues se han alquilado los pisos turísticos, ahora vacíos, a tal efecto. Nos preguntamos con mucha preocupación, y retóricamente porque aquí nunca nos contesta nadie, que pasará ahora que se retoma la actividad turística y se empiezan a cumplir los contratos. Al menos ha quedado demostrado que aquel mantra de «el Ayuntamiento no puede alquilar pisos del mercado privado» fue una de las tantas mentiras que nos intentaron colar.

Como trabajadoras de base, muchas de nosotros asistimos perplejas a los discursos políticos que inciden en la perversidad y mal olor del sistema, para ver como después todos los partidos y sus/suyas gerentes se acaban desresponsabilizando, cargando la culpa al individuo, a la familia que a pesar de llevar aquí 5 años no ha podido encara conseguir permiso de residencia ni de trabajo; a quien solo encuentra trabajos en la economía sumergida; al que tiene un salario que no llega ni por la cuota entera del alquiler; a la madre monoparental que no puede conciliar trabajo y crianza y se ve abocada a vivir en precario año atrás año, como si hubiera algo que no están sabiendo o queriendo hacer («apretad esta familia que ya puerta mucho en la pensión», nos han ordenado más de una vez nuestros jefes). Ningún gobierno ha dicho nunca podamos, no sabemos, pensábamos que así lo conseguiríamos, pero, nos hemos equivocado. Y sobre todo, sobre todo, que nadie hable con la base, no sea que nos damos cuenta que la tarea política tiene que ir de la mano de conocimiento técnico.

Por otro lado, la inoperancia otros de sistemas se acaba abocando encima de los servicios sociales: si no hay odontología en el sistema público de salud, viene a la asistenta; no has cobrado el ERTE, viene a la asistenta; si las políticas de inmigración son una gincana aberrante, viene a la asistenta; si la renta mínima es un laberinto, viene a la asistenta. Y si no hay vivienda pública, ni regulación de alquileres ni ayudas ágiles y con criterios adaptados en cada momento, viene a la asistenta. Nos hemos convertido en el parche más que insuficiente de los problemas estructurales que arrastramos hace décadas. Nuestra tarea no es acompañar al sistema en sus perversidades y carencias, sino acompañar a las personas y las comunidades en sus procesos vitales, de cambio, de autonomía, de pérdida… Hagamos trabajo social a los servicios sociales? Sabemos que lo intentamos, pero, lo conseguimos?

Tenemos un convenio con Justicia que no tiene ningún otro municipio, y que exige que los servicios sociales den auxilio en los lanzamientos a las comisiones judiciales, no a las familias. Esto provoca confusiones en la ciudadanía, que no acaba de entender que hacemos allá, porque ni nosotros mismas lo sabemos. Tenemos claro que el juez nos puede decir misa en latín, no nos pondremos del lado de la comisión judicial, pero, allá estamos, y muchas personas creen que si no estuviéramos, los lanzamientos se suspenderían. Evidentemente, en el resto de municipios, y en Barcelona, se producen lanzamientos con presencia o no de los servicios sociales, estemos o no convocadas. Si el Ayuntamiento no rompe ni renegocia este convenio es porque nos utiliza como herramienta propagandística.

Tenemos unos informes de vulnerabilidad para conseguir prórrogas de los lanzamientos que muchos jueces ni se leen, llegamos al lanzamiento y tenemos que explicar a la comisión, ante mucha más gente a veces, cuestiones muy sensibles de la familia que ya habíamos remitido en el informe. A veces conseguimos aplazarlo, pero, la familia ya ha tenido que pasar por un trance injustificable. Y todo esto cuando sabemos quién tiene que hacer el informe y a quien se lo podemos dar. Desgraciadamente, además de una de vosotros le será familiar el mareo que hacemos entre servicios sociales y oficinas de vivienda, porque lo cierto es que en cada centro se tiene una orden diferente, disfuncionalidad que acaba sufriendo la ciudadanía en un momento de bloqueo y angustia profundos. Hace más de un año que reclamamos una aclaración al respeto que nunca llega.

Tenemos unos realojamientos sobre los cuales las trabajadoras de base no podemos decidir nada para salvaguardar el máximo posible la dignidad y bienestar de las familias, menores de edad incluidos, y a menudo no podamos ni garantizar la salubridad de estos. No se pueden decidir zonas geográficas, distancias, capacidad… Hemos perdido la cuenta de los años que hace que reclamamos un estudio y protocolo específicos sobre menores de edad que sufren procesos de desahucio. Seguimos esperando.

Tenemos unos equipamientos para personas sin hogar cada vez más colapsados y cada vez con más complicaciones para acceder, pero nadie habla y ni nos avisan debidamente a las trabajadoras de base sobre fechas de cierre, de espera… El mismo Plan municipal por el derecho a la Vivienda reconoce la eficacia de los programas «Primero el hogar», del original Housing first europeo, pero no se planifica en función de este (solo unas 50 plazas municipales en 6 años) sino de macro equipamientos despersonalizadas donde el trabajo social es casi una quimera.

Tenemos unos dos meses de lista de espera para pisos de acogida a mujeres que sufren violencia machista y sus hijos/se, taponamiento que se va extendiendo en todas las etapas de recuperación.

Hace años que vayamos denunciando internamente estas situaciones y otras, y de lo único que tenemos constatación es del empeoramiento grave de la situación, de qué nadie nos escucha y de que no hay ningún plan.

Hagamos trabajo social a los servicios sociales? Lo intentamos, vuelva usted mañana.

 

SOS vivienda
@SHabitatge

Asamblea de trabajadoras y trabajadores del IMSS
Con el apoyo de CCOO, UGT, CGT e Intersindical-CSC

 

Si continuas navegando por este sitio web aceptas las galletas. Más información

La configuración de las galletas de este web está definida como "permite galletas" para poder ofrecerte una mejor experiencia de navegación. Si continuas utilizando este sitio sin canviar la configuración de galletas o bien haces clic en "Apceptar" entendemos que estás de acuerdo.
Política de cookies

Tanca