El Sindicat consigue una victoria ante Blackstone

Se decía que era imposible sentarse a negociar con Blackstone, el fondo buitre más grande del mundo. Pero, en las últimas semanas, pocas cosas parecen imposibles para el movimiento inquilino: el Sindicat de Llogaters ha conseguido negociar con Blackstone un nuevo contrato por debajo del precio de mercado.
Lourdes es vecina del barrio del Guinardó desde hace muchos años. En octubre de 2018, Blackstone le envió el burofax de aviso por finalización de contrato, ofreciendo una renovación con condiciones nuevas, entre ellas una subida de precio de alquiler del 56%. Lourdes se negó a firmar el nuevo contrato, se afilió al Sindicat y estaba dispuesta a luchar por un contrato nuevo con un precio justo.

Lourdes vive en uno de los miles de pisos que compró Blackstone a Catalunya Banc, con la famosa «cartera Hércules» después de la crisis inmobiliaria de 2008. Se olvida fácilmente que esta cartera de activos se compró con la inyección de dinero público: el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) puso más de 500 millones de euros para que Blackstone la comprara a precio de ganga.

Ahora Blackstone quería poner la guinda al pastel: duplicar el precio del alquiler para obtener el máximo de rentabilidad para sus inversores. Pero el coraje de Lourdes y su implicación en el Sindicat han dado sus frutos. Medio año después de plantarse y organizarse ha conseguido lo que parecía imposible: Lourdes continuará en su hogar durante 7 años con un precio justo, sin superar el 30% de sus ingr

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