La ética gana a la codicia: otra pequeña propietaria se une a los alquileres justos

Rodrigo es vecino de Gracia desde hace más de tres años. En 2016 llegó a Barcelona desde Uruguay y encontró un piso en la Vila de Gracia por 695€. Su propietaria, aprovechando que era inmigrante y desconocía la ley de arrendamientos, le impuso unas condiciones abusivas.

El contrato inicialmente exigía 3 meses de fianza además de que debía pagar el alquiler de manera trimestral por adelantado. Más adelante, después de un año viviendo allí, Rodrigo consiguió negociar para pagar el alquiler de manera mensual, alcanzando así una mínima normalidad.

Finalizados los 3 años de contrato, llegó el momento de la renovación y con solo unos días para acabar el plazo, la propietaria comunicó a Rodrigo las nuevas condiciones: una subida de 70€, es decir, un aumento de un 10%. El borrador del contrato además contenía varias cláusulas abusivas: un mínimo cumplimento de un año sujeto a sanción; obligación de contratar un seguro por la parte arrendataria y por el contenido, además de agregar pago de tasa fija por servicios como agua y luz (siendo que estos ya estaban domiciliados).

Rodrigo se afilió al Sindicat de Llogateres y acudió a la asamblea de inquilinos para explicar su situación. La asamblea le animó a que se sumara a la campaña #EnsQuedem (#NosQuedamos). Es decir, que ni aceptara la subida del alquiler ni las condiciones abusivas.  

Afiliado y con el apoyo de la asamblea inquilina a sus espaldas, Rodrigo transmitió a su arrendadora su intención de negociar un contrato de alquiler justo. Su arrendadora entendió que debía reconsiderar su oferta: una subida en plena burbuja de alquileres era injusta y que las condiciones que pedía traspasaban límites inaceptables. 

De esta forma Rodrigo ha conseguido quedarse en su hogar sin aumentos de alquiler inasumibles y sin cláusulas abusivas. Rodrigo sigue afiliado y lo vemos cada viernes en las asambleas del Sindicat: sabe que la organización colectiva de los inquilinos e inquilinas es vital para defender el derecho a una vivienda digna.

 

*** Nada de lo que hemos logrado sería posible sin las 2.000 familias afiliadas al Sindicato, pero necesitamos seguir creciendo para impulsar el cambio. Da igual si tienes tu casa en propiedad o vives de alquiler: si estás a favor del derecho a la vivienda, súmate.

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