Momento histórico: Impulsando la regulación de precios del alquiler

Nos encontramos en la peor crisis de la vivienda de nuestra historia. Porque lo que está en crisis es la vida en nuestras ciudades, como nunca antes no lo había estado. Y esto no es un fenómeno meteorológico, sino que tiene responsables. Después de la gran burbuja, de la estafa hipotecaria, el Estado decidió seguir alargando el ciclo de especulación financiera e inmobiliaria. En vez de proteger a las mayorías sociales, decidió proteger los intereses de los más privilegiados. En vez de ayudarnos a salir del pozo, decidió hundirnos algo más. En vez de promover el derecho a la vivienda, promovió el derecho a seguir especulando: alfombra roja a los fondos buitre y bancos para poder hacerse de oro con el alquiler, como antes habían hecho con las hipotecas.

Azora es la máxima expresión de esta enorme injusticia. Se trata de un fondo buitre que en pocos años ha acaparado miles de viviendas con la ayuda del Estado, y que está imponiendo subidas de precio de hasta el 130%. Una empresa depredadora que ni siquiera respeta lo que dice una legislación tan poco garantista como la ley de arrendamientos urbanos (LAU), y comete fraude de ley con subidas interanuales. Que obliga a miles de familias a comprar seguros de impago. Que impide poder recibir asesoramiento legal antes de firmar un contrato.

Azora, como Cerberus o Blackstone, constituye la punta de lanza en esta espiral de especulación que nos estrangula. Fondos buitre que se aprovechan de unas leyes injustas, y de la posición de debilidad de quien no puede cambiarse de casa y de barrio como quien se cambia de móvil. Estas empresas tienen capacidad para influir en el resto del mercado. Cuando imponen subidas sistemáticas en miles de viviendas, animan a rentistas y especuladores de todo tipo a imitarlos. Es por eso que los últimos años hemos visto como los precios subían hasta un 40%, y como nos hemos convertido en el país del mundo donde los alquileres se comen más ingresos familiares. De qué sirve subir el salario mínimo un 5% si nos suben los alquileres un 40%? De qué sirve si nos pueden echar de casa sin ningún tipo de justificación, solo para especular o para convertir la casa en un hotel clandestino?

La especulación no es solo un ataque contra miles de familias inquilinas, sino contra la economía y el bienestar común. Además de destrozar el tejido social, comercial y cultural de los barrios, los alquileres abusivos disminuyen drásticamente la renta disponible de la gente. Todas las energías y el dinero que destinamos a pagar rentas inmobiliarias son energías y dinero que dejan de ir a la economía productiva. Las familias dejan de comprar en el comercio de barrio, ir de vacaciones, salir y comer fuera. También disminuye la recaudación fiscal, y esto tiene un impacto nocivo en los servicios públicos. En definitiva, nos acaba afectando muy negativamente a todas y todos.

Sin embargo, también tenemos el orgullo de explicar que cada vez más gente dice basta y se organiza. Hoy estamos aquí como representantes de las más de 200 familias inquilinas que se han plantado ante el fondo buitre Azora, exigiendo que se respeten sus derechos. Se unen así a los miles de personas que ante la amenaza de unas condiciones abusivas, se organizan de forma solidaria, se unen al Sindicato de Inquilinas, y luchan por unos alquileres justos. No solo defienden su futuro, sino el del conjunto de la ciudadanía. Y es por eso que este domingo 1 de marzo convocamos a toda la ciudadanía a una nueva cita: la manifestación que tendrá lugar en Badalona, a las 11h de la mañana.

Estamos en un cruce histórico. Ante la crisis brutal en la que nos encontramos, necesitamos medidas valientes:

  • Es hora de regular el precio de los alquileres, como ya lo hacen muchos países: desde Dinamarca, y Austria hasta Nueva York, pasando por Alemania, Francia o incluso Andorra.
  • Hay que acabar con las expulsiones sin justificación y con los abusos inmobiliarios.
  • También es fundamental garantizar el derecho a la negociación colectiva de los inquilinos e inquilinas.

En definitiva, hay que hacer todo el que sea necesario para garantizar el derecho a la vivienda y en una vida digna de miles de personas. Porque los derechos humanos no se negocian. De nuevo, queremos agradecer la presencia de todos los cargos públicos y administraciones que hoy han querido mostrar su compromiso con miles de inquilinas en todo el territorio, y con el derecho a la vivienda. Por un lado, el mundo municipal, representado por los ayuntamientos de Badalona, Granollers, l’Hospitalet, Terrassa y Barcelona, que esta semana han presentado mociones municipales en sus respectivos consistorios, instan a Azora a sentar a hablar, defendiendo el derecho a la negociación colectiva de los inquilinos e instan al gobierno autonómico y estatal a regular el mercado en defensa de las mayorías.

Por otro lado, el mundo legislativo y parlamentario, con la presencia de la amplia mayoría de grupos parlamentarios y del propio presidente del Parlamento. Y finalmente, por el Gobierno de la Generalitat, con la presencia de algunos de los consejeros con competencias en el ámbito de la vivienda.

Si continuas navegando por este sitio web aceptas las galletas. Más información

La configuración de las galletas de este web está definida como "permite galletas" para poder ofrecerte una mejor experiencia de navegación. Si continuas utilizando este sitio sin canviar la configuración de galletas o bien haces clic en "Apceptar" entendemos que estás de acuerdo.
Política de cookies

Tanca