#PoderInquilino: crónica de la II Asamblea anual del Sindicato de Inquilinos

Los pasados 5 y 6 de octubre el Sindicato de Inquilinas celebró la segunda Asamblea de Afiliadas en La Lleialtat Santsenca. Un encuentro anual dónde hemos podido mirar atrás para hacer balance del trabajo hecho el último año. Pero, sobre todo mirar adelante para encarar los retos de futuro y prepararnos para hacer de los alquileres estables y asequibles una realidad.

La asamblea empezó viernes con un ejercicio de transparencia. Así hicimos el repaso del estado de las cuentas del Sindicato y la aprobación del presupuesto para el próximo ejercicio. Constatamos que el Sindicato tiene ahora mismo unas finanzas robustas que se fundamentan básicamente en las cuotas de la afiliación. Un modelo que nos permite proteger nuestra autonomía e independencia y rechazar las subvenciones para cuestiones estructurales. El crecimiento de la afiliación hace que las finanzas estén en buen estado, sin embargo, continúa siendo vital ampliar la base. Por este motivo, nos comprometimos a realizar una campaña de afiliación en los próximos meses. Donde haya alquiler, ¡sindicado!

La afiliación aprobó una subida de la cuota individual de 30 a 50 € al año y de la colectiva de 60 a 100 €. La cuota para las personas con dificultades económicas será de 18 euros anuales. Una decisión que nos permite mantener unas cuotas adaptadas al bolsillo de todos los inquilinos sin excepción, pero también nos tiene que garantizar reforzar la Caixa de Resistencia, una herramienta vital para hacer frente a los buitres sin dejar nadie atrás. Además, se informó del trabajo para conseguir un local del Sindicado vía convenio: una casa de los locatarios y locatarias donde tejer el apoyo mutuo.

Una nueva burbuja

La asamblea sirvió para poner a punto nuestro análisis de la situación de la vivienda. Constatamos como la vivienda es una pieza clave de un ciclo internacional de desposessión y financiarización que nos hunde cada vez más en los problemas que trajeron a la crisis de 2008. En el Estado español, además, la vivienda ha sido durando décadas la piedra angular de un modelo rentista que condena a la precariedad y la exclusión la mayoría social. En los últimos años la concentración de la propiedad fundes buitres ha avanzado y últimamente el stock bancario fruto de las ejecuciones hipotecarias también ha pasado a manos del capital internacional. Incluidos los pisos de la SAREB rescatados con fondos públicos para volver a enviarlos a la rueda de los beneficios cuando vuelven a ser lavables.

El aumento del precio de los alquileres desde el 2014 con la desregulación de la nueva LAU está animando los inicios de una nueva burbuja de la compraventa de vivienda que tenemos que cortocicuitar. Los efectos por las familias locatarias? Desahucios visibles e invisibles, nomadismo, imposibilidad de acceso a la vivienda y problemas de infrahabitatge y malas condiciones de vida. En medio de este proceso, las inmobiliarias y el resto de intermediarios hacen negocio con la desesperación. Colectivos como las mujeres, las personas migrantes, la gente joven o la gente mayor se ven especialmente afectados por esta situación de vulnerabilidad.

Hacer de la vivienda un derecho

En una situación como esta hay que afinar las propuestas que hagan del alquiler una opción de vida digna y saquen la vivienda de las zarpas del mercado. Por este motivo, debatimos para actualizar nuestro programa y especialmente del decálogo de 10 puntos que concentra los elementos esenciales. Confirmamos nuestra apuesta por los alquileres de 6 años en pequeños propietarios y 12 años en grandes tenedores de vivienda con renovación automática si no hay causa de necesidad de la persona propietaria como vía para tener alquileres estables.

Para conquistar alquileres asequibles valoramos que los modelos de índices de precios como el francés o el alemán son insuficientes porque sólo reflejan los precios del mercado y sólo tienen en consideración el estado de las viviendas. En cambio, consideramos que hace falta una regulación de precios donde variables socioeconómicas como los salarios, el paro o las pensiones se tengan en cuenta para indexar precios y hacer que bajen vía sanciones a los especuladores que nos ahogan con alquileres imposibles. La tasa de sobrecarga supera el 40%, y esto se tiene que acabar.

También consideramos que las SOCIMIS tienen que desaparecer porque sólo tienen sentido como vehículo de la especulación y es imprescindible movilizar, por todos los medios, los solares, edificios y pisos vacíos en manos privadas. Consideramos que la administración pública tiene que usar todas las herramientas a su alcance, incluida la expropiación, para devolver en la propiedad a un uso social.

Construir un movimiento unitario y redoblar los esfuerzos sindicales

El Sindicato de Inquilinos dio concreción a su apuesta para construir con el resto de colectivos un movimiento popular por la vivienda digna capaz de dar una respuesta integral. Reiteramos nuestro apoyo al impulso de un proceso catalán de vivienda y nuevas iniciativas unitarias como “Paramos la subasta” o la campaña contra los desahucios abiertos.

Además, dimos carácter estable a la asamblea #NosQuedamos, pasando de una campaña a un espacio permanente de organización inquilina que esperamos diseminar pronto por el territorio. Salieron muchas ideas para reforzar el apoyo mutuo y la autoorganización inquilina que nos tiene que permitir seguir acumulando victorias como las de la Avenida Barcelona 113, la Colonia Baussili, la renovación de Begoña y Luiz o la renovación arrancada a Idilia Foods, entre otros.

Hemos decidido anticiparnos a los buitres y perfeccionar nuestros mecanismos de prevención para llegar a las situaciones de posible expulsión de locatarios o acoso inmobiliario con más tiempo de organizarnos y hacer frente. De este modo pretendemos continuar ampliando nuestra base de datos y agrupando todos los conflictos de un mismo propietario o gestionados por una misma inmobiliaria.

La asamblea acabó con una comida de hermandad y un acto político donde pusimos sobre la mesa nuestras alianzas: otros colectivos de vivienda como el Sindicato de Vallcarca, la PAH de Barcelona o nuestro sindicato hermano de Madrid y también otros luchas que sentimos nuestras como la del Riders por los Derechos y Mujeres Pan’lante. En definitiva, una asamblea para encontrarnos, pensar y seguir con la lucha con un objetivo muy claro: hacer de la vivienda un derecho y del alquiler una forma digna de garantizar este derecho.

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