Amsterdam prohibe Airbnb. Y en Catalunya, ¿qué podemos hacer?

Amsterdam acaba de prohibir Airbnb en el centro de la ciudad. Conviene hacer lo mismo en todas las ciudades de Cataluña, empezando por Barcelona y Girona. Pero aquí tenemos un problema diferente al de Amsterdam, que plantea otros retos.

En primer lugar, en Cataluña hay más de 80.000 viviendas con licencias turísticas a perpetuidad. En otras palabras: no caducan nunca. Es el invento del Gobierno de Artur Mas, en 2011: pagando poco más de 200 euros a la administración, cualquiera podía convertir una casa en un hotel. Para siempre.

Hace tiempo que desde la ciudadanía organizada investigamos cómo cancelar estas licencias. En general nos hemos encontrado con falta de voluntad política, pero todo apunta a que una manera de que caduquen estas licencias es modificar el planeamiento urbanístico.

En segundo lugar, para empeorar las cosas, ahora la Generalitat pretende legalizar el alquiler de habitaciones turísticas. Quieren que sea totalmente legal alquilar habitaciones a turistas 365 días al año.

Esto es justo lo contrario de lo que necesitamos: hay que prohibir el alquiler de habitaciones turísticas, porque Airbnb y muchas inmobiliarias ya están utilizando este recurso (alegal) para desviar viviendas enteras al turismo. Permitirlo sería un error tan catastrófico como el de 2011.

En tercer lugar, actualmente, miles de viviendas turísticas están ofertando como «alquileres de temporada». Según los últimos estudios, este tipo de alquileres han aumentado más del 250%. Pero el problema es que estos alquileres son totalmente fraudulentos.

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) contempla la fórmula del «alquiler de temporada» siempre que sea para usos distintos al de vivienda habitual: desplazamientos por trabajo, por vacaciones, por realización de obras en el hogar, o similares.

Pero la realidad es que los especuladores turísticos están utilizando la figura del alquiler temporal para evitar hacer contratos de 5 y 7 años que marca la ley. Porque, en la situación actual, la inmensa mayoría de personas que podrán alquilarlos lo hará para residencia permanente.

Ante la emergencia habitacional y la profunda crisis del turismo, ha llegado la hora de que todas las administraciones trabajen para recuperar las viviendas desviadas al turismo. Para que cumplan su función social.

Respecto al Gobierno de la Generalitat, es necesario que el presidente Quim Torra y la consejera de empresa Àngels Chacón:

1- Modifiquen la ley para que todos los falsos «alquileres de temporada» vuelvan al mercado residencial, a precios asequibles y con contratos de al menos 5 o 7 años de duración, tal como establece la LAU.

2- La Generalitat también debe legislar para prohibir las habitaciones de uso turístico. Las habitaciones turísticas han sido aprovechadas por los especuladores y por Airbnb para seguir incrementando el número de hoteles clandestinos.

3- La Generalitat tiene que dejar de dar licencias turísticas a ciudades y pueblos en situación de emergencia habitacional.

Hay que parar esto. No legalizarlo.

Respecto los ayuntamientos: es necesario que las ciudades en situación de emergencia habitacional modifiquen el planeamiento urbanístico para hacer que el stock inmobiliario no se pueda destinar a otros usos que no sean el de residencia permanente o vivienda habitual.

Pero sobre todo nos hará falta mucha determinación y organización. Esto sólo lo podemos conseguir si la ciudadanía decimos basta y empujamos una transformación que no tenga marcha atrás. Seguimos.

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