Carme 106, cinco años de lucha para acabar con la especulación

Hoy terminan cinco años de resistencia en Carme 106, cinco años de lucha contra Optimum Re – Cerberus, el fondo buitre que adquirió la finca en 2018 y que pretendía hacer negocios fáciles, pero le arruinamos los planes.

Cuando este buitre compró la finca, pretendía vaciarla para venderla a un precio más alto. Sin embargo, no se imaginaba que encontraría una comunidad de inquilinos organizados, dispuestos a no abandonar sus hogares. Fue así como, después de meses resistiendo sin contrato, lograron la prórroga de sus contratos.

En 2022, los contratos volvieron a vencer y Optimum Re quiso expulsar de nuevo a los inquilinos. Algunos ya se habían ido, otros, como Danitza, decidieron quedarse y luchar por un nuevo contrato. Y otros, como la familia de María, llegaron a la finca (entonces llena de pisos vacíos) a través de la ocupación.

Dos años más le han hecho falta a Optimum Re para poder desalojar a las vecinas. Dos años donde las viviendas han sido hogares y no nidos de polvo. Dos años sin obtener la rentabilidad esperada, dos años de organización y lucha contra un fondo buitre que solo busca especular con la vivienda, vaciar la finca y obtener más beneficios. Pero también, dos años en los que gracias a la lucha, hemos conseguido regular el precio de los alquileres, los alquileres turísticos, los alquileres temporales y los colivings.

Hoy hemos sido muchas las que hemos acompañado a Danitza y a la familia de María en su desalojo. Hoy Optimum Re ha vaciado dos viviendas con el beneplácito de un sistema judicial que no respeta sus propias leyes (como la moratoria de desalojos) y unos responsables políticos que permiten que los buitres se salten leyes como la 24/2015 (que les obliga a ofrecer alquiler social a las personas vulnerables) de forma impune. Hoy, ha terminado la resistencia en Carme 106.

Pero la lucha continúa, porque Optimum Re, el fondo buitre participado por Cerberus, sigue presente en nuestros hogares y nuestros barrios. Los buitres siguen exprimiendo a la gente trabajadora con alquileres abusivos, dejando miles de pisos vacíos y diciendo que falta oferta; y convirtiendo nuestras ciudades en escaparates turísticos donde tenemos que sobrevivir y maltrabajar.

Que quede claro: son las inquilinas y vecinas como las de Carme 106, que hace cinco años plantan cara a los fondos buitre, las que salvarán nuestros pueblos y ciudades. Es la organización sindical y la resistencia vecinal la única herramienta efectiva para luchar contra la especulación inmobiliaria, expulsar a los buitres y acabar con el rentismo.

La lucha continúa, hasta que la vivienda sea un derecho garantizado, los barrios y ciudades sean para las vecinas y nuestras vidas puedan ser vividas dignamente. Afíliate al Sindicato y hazlo posible!