Vecinas de 6 bloques de Barcelona se unen contra la socimi Vandor para evitar ser expulsadas y que los pisos se conviertan en colivings

Con el apoyo del Sindicat de Llogateres, las vecinas denuncian que Vandor las está echando de sus casas a medida que vencen sus contratos de alquiler para convertirlas en colivings, con precios que alcanzan los 900€ por habitación.​

El Sindicat de Llogateres exige a la Generalitat que el proyecto de ley que regulará los alquileres de temporada y por habitaciones, y que prohíbe prácticas especulativas como estas, se apruebe y entre en vigor antes de agosto.

Vecinas de 6 bloques de Barcelona en manos de Vandor denuncian que esta SOCIMI, del fondo de inversión británico Patron Capital, las está expulsando de sus viviendas de alquiler para convertirlas en colivings temporales para personas extranjeras, con precios mucho más elevados. Advierten que Vandor ha comprado 14 fincas con un total de 200 pisos con fines puramente especulativos y que está echando a las inquilinas a medida que vencen sus contratos de alquiler.

Así lo han denunciado en rueda de prensa las inquilinas de estos bloques que se han organizado con el Sindicat para evitar ser expulsadas. Han intervenido Rosario, la última inquilina del edificio de Entença 69, donde las otras 10 viviendas ya han sido convertidas en colivings ocupados por jóvenes estudiantes estadounidenses que vienen a pasar temporadas de dos o tres meses en Barcelona. Rosario ha explicado que su contrato finalizó en diciembre de 2023 y que Vandor ya ha interpuesto una demanda de desahucio. También ha hablado Martina, vecina del edificio de Avenir 62, donde se ha celebrado la rueda de prensa, quien ha contado que la finca ha sido recientemente adquirida por Vandor y que ya ha comenzado a enviar notificaciones a los inquilinos informando de que no renovará los contratos.

Desde fincas con una sola inquilina resistiendo, hasta otras que se organizan antes de que nadie se marche

De los 14 bloques en manos de Vandor en Barcelona, 6 están situados en el distrito del Eixample, 4 en Sarrià-Sant Gervasi, 2 en Sants-Montjuïc, 1 en Ciutat Vella y 1 en Horta-Guinardó (ver listado al final). Las vecinas organizadas de estos bloques alertan de que Vandor está expulsando a inquilinas de toda la vida de sus hogares para convertirlos en residencias estudiantiles encubiertas y colivings, como ya ocurre en fincas como Entença 69 o Muntaner 448. Actualmente, ya hay 4 inquilinas que han sido demandadas por finalización de contrato.

A las expulsiones por vencimiento de contrato se suman otros problemas paralelos. Por un lado, las actuales inquilinas tienen que soportar las molestias derivadas de la convivencia con estudiantes extranjeros que ocupan los colivings existentes. Por otro lado, la dejadez de la propiedad respecto a las zonas comunes —en cuanto a limpieza, mantenimiento o ascensores—, así como la realización de obras estructurales en algunas fincas solo con un permiso de comunicación del Ayuntamiento de Barcelona y sin informar previamente a las vecinas, también está generando un creciente malestar entre las inquilinas.

Por todo ello, una treintena de inquilinas de 20 viviendas en total enviaron una carta colectiva a Vandor solicitando una negociación colectiva para abordar el conflicto y evitar más expulsiones. Hasta ahora, Vandor no ha respondido. Además, las vecinas han presentado un manifiesto contra la especulación en los barrios y los colivings con el objetivo de recabar el apoyo del movimiento vecinal.

Vandor opera a través de Cotown para alquilar por temporada o por habitación a precios astronómicos

La socimi Vandor, con sede en Barcelona, nació en 2019 como firma de inversión y gestión inmobiliaria especializada en alquileres de coliving. Desde entonces, ha adquirido solo en Barcelona 14 bloques con 193 pisos de alquiler, además de una treintena de locales comerciales.

La misma socimi cuenta con el operador Cotown para gestionar colivings dirigidos a “nómadas digitales y jóvenes profesionales nacionales e internacionales”, según su web corporativa. Cotown gestiona tanto apartamentos privados (normalmente de una o dos habitaciones) con precios que van de los 2.000 a los 2.500 euros al mes, como pisos compartidos, donde el alquiler mensual de una habitación puede alcanzar los 900 euros. Más allá de Barcelona, Vandor ha expandido su actividad a otras ciudades del Estado español como València o Bilbao. Las localizaciones de los inmuebles en Barcelona son:

  • Balmes 335 (21 viviendas) – El Putxet i el Farró
  • Nàpols 206 (10 viviendas) – Fort Pienc
  • Entença 69 (11 viviendas) – Nova Esquerra de l’Eixample
  • Avinguda Madrid 110 (18 viviendas) – Les Corts
  • Rocafort 119 (12 viviendas) – Nova Esquerra de l’Eixample
  • Muntaner 448 (16 viviendas) – Sant Gervasi – Galvany
  • Concòrdia 12 (12 viviendas) – El Poble Sec
  • Còrsega 396 (17 viviendas) – Dreta de l’Eixample
  • Consell de Cent 222 (11 viviendas) – Antiga Esquerra de l’Eixample
  • Consell de Cent 538 (26 viviendas) – Sagrada Família
  • Amigó 26 (15 viviendas) – Sant Gervasi – Galvany
  • Avenir 62 (10 viviendas) – Sant Gervasi – Galvany
  • Petritxol 4 (11 viviendas) – Barri Gòtic
  • Encarnació 160 (3 viviendas) – El Baix Guinardó

La falta de límites en los alquileres temporales y por habitaciones, principal causa de las expulsiones masivas

Los alquileres temporales y por habitaciones están siendo el principal resquicio legal para esquivar la regulación de precios vigente en Catalunya desde hace más de un año. Tanto en el Parlament de Catalunya como en el Congreso de los Diputados hay en trámite modificaciones legislativas para regularlos y establecer topes de precio.

En Catalunya, el pasado mes de abril el Sindicat de Llogateres logró un acuerdo entre grupos parlamentarios con un proyecto de ley y el compromiso de aprobarlo antes de que termine el actual período de sesiones. Exigimos que se cumpla ese compromiso y que la nueva ley entre en vigor antes de agosto.

En el Congreso de los Diputados, la modificación de la LAU impulsada por el Sindicat de Llogateres lleva meses bloqueada por decisión del PSOE. Actualmente, ya ha finalizado el plazo de presentación de enmiendas y quedan los trámites finales. Ante la magnitud del problema y la clara urgencia que supone para miles de inquilinas en situaciones similares a las de las fincas de Vandor, es imprescindible que todos los grupos parlamentarios apoyen la iniciativa y faciliten su aprobación.

Para dimensionar el fenómeno, la firma de contratos de alquiler temporal en Barcelona representa un 21% del total de contratos firmados en 2024, y un 62% del total de contratos temporales firmados en Catalunya. Este hecho impacta directamente en la evolución del precio medio del alquiler. A modo de ejemplo, en la capital catalana el precio medio de los contratos de alquiler habitual firmados en 2024 bajaría un 0,7% respecto al año anterior (debido a la entrada en vigor de la regulación de precios), pero si se incluyen los contratos temporales, habría un aumento del 3,8% en el mismo periodo.

La reserva del 30% debería aplicarse en estos edificios

Las reformas que ya se han realizado en algunos de estos edificios se han tramitado con una licencia de obras menores, cuando son realmente grandes rehabilitaciones, para evitar la reserva del 30% de vivienda protegida. El Ayuntamiento no ha hecho nada por controlar y sancionar estos incumplimientos.

El objetivo de la medida, que fue una conquista de las entidades y organizaciones ciudadanas, está claro: poder aumentar el parque de vivienda protegida en los barrios ya consolidados y desincentivar las operaciones especulativas más agresivas dice que no ha funcionado, pero lo que ha pasado realmente es que no ha querido aplicarlo.

Ahora propone una reforma que es realmente un desmantelamiento. Dejar fuera a gran parte de las grandes rehabilitaciones significa desproteger a cientos de edificios con vecinos que podrían ser expulsados. Permitir desplazar la reserva a otros solares es profundizar en la segregación de pisos protegidos. Y aceptar que se pueda pagar una compensación económica es una forma de esquivar la reserva a golpe de talonario.

Se han perdonado multas millonarias, mientras el lobby de la construcción esperaba con candeletas el desmantelamiento definitivo de la norma. Ahora Collboni está dispuesto a cumplir por completo sus deseos.