Desde que perdió el trabajo en 2010, Juanjo ha pasado por todas las etapas de la crisis de la vivienda. Ahora, un fondo buitre quiere culminar el saqueo con su desahucio.
La historia de Juanjo es, desgraciadamente, la historia de decenas de miles de familias en nuestro país. En 2010 perdió el trabajo y, como tantas otras personas, tuvo que afrontar la deuda hipotecaria acumulada para no perder su hogar. El estallido de la burbuja inmobiliaria y la estafa bancaria lo abocaron a una dación en pago con Catalunya Banc, que le arrebató la propiedad y lo convirtió en inquilino.
Pero no terminó ahí. En una espiral de compraventa especulativa, la gestión de su piso ha pasado por manos de bancos, buitres y servicers: primero Caixa Catalunya, luego el BBVA, después Divarian y ahora Cerberus. Además, Haya Real Estate, la empresa que gestiona la vivienda, también ha cambiado y actualmente es propiedad de Intrum. En todo este proceso, Juanjo ha vivido con un alquiler social que ha ido cambiando de manos, hasta que en 2020 Cerberus se negó a renovárselo. Desde entonces, fue denunciado por finalización de contrato y sentenciado a desahucio, pero gracias a las distintas moratorias ha podido aplazarlo hasta ahora. El 30 de abril será su primer desahucio con fecha de lanzamiento.
5 propietarios en 15 años: el juego de la especulación
La vivienda de Juanjo es actualmente propiedad de Divarian, un vehículo de inversión creado por BBVA para gestionar los activos inmobiliarios tóxicos provenientes de la crisis hipotecaria. Este vehículo ha ido cambiando de manos, pero siempre con el mismo propósito: sacar provecho del expolio que sufrió la clase trabajadora. Catalunya Caixa ejecutó la hipoteca de Juanjo, fue absorbida por el BBVA, el BBVA creó el fondo Divarian y se lo traspasó a Cerberus. A todo este entramado se suma que la empresa que gestiona los activos de Divarian es Haya Real Estate, un servicer que era propiedad de Cerberus y desde hace aproximadamente un año es propiedad de Intrum.
Incumplimiento del derecho a un alquiler social
Aunque Divarian sea el instrumento, la responsabilidad del acoso inmobiliario y del incumplimiento del derecho al alquiler social recae sobre BBVA, Cerberus e Intrum, que han utilizado Divarian para desahuciar a miles de familias, saltarse las leyes y especular con miles de viviendas durante los últimos quince años. A pesar de que Divarian pidió la documentación a Juanjo para hacerle un alquiler social en 2023, y que Juanjo la envió, Cerberus procedió a denunciarlo por estar fuera de contrato. El 30 de abril quieren cerrar el círculo de la especulación con el desahucio de Juanjo y una nueva venta de la vivienda.
Ciutat Meridiana: laboratorio de la crisis y cuna de resistencias
Ciutat Meridiana es uno de los barrios que más ha sufrido las consecuencias de la especulación. Fue el epicentro de los desahucios hipotecarios y ahora lo es de los desahucios de alquiler. Históricamente, ha sido un barrio de llegada de familias empobrecidas, tanto de otras zonas del Estado como de todo el mundo. La Administración pública, lejos de ofrecer soluciones, lo ha condenado al olvido.
Pero Ciutat Meridiana también es un barrio de dignidad, de red y de lucha. Aquí la gente se organiza: en la Asociación de Vecinos, en el Sindicato de Vivienda de Nou Barris, en el Sindicat de Llogateres. Es en barrios como este donde se ganan derechos colectivos y se planta cara a los discursos de odio que encuentran su caldo de cultivo donde el empobrecimiento de las clases trabajadoras es más agudo. Si queremos frenar a los fondos buitre que están devorando la ciudad, tenemos que empezar por detenerlos aquí.
Juanjo: luchador incansable por la vivienda de todas
Juanjo no solo resiste por su casa. Es uno de los imprescindibles. Ha estado presente en decenas de desahucios, movilizaciones y acciones. Ha ayudado a otras familias, ha sostenido la estrategia Ens Quedem y ha participado activamente en el Sindicat de Llogateres, en el Sindicato de Vivienda de Nou Barris y en la AVV de Ciutat Meridiana.
Gracias a personas como él, hoy tenemos leyes que obligan a hacer alquileres sociales, decretos que frenan desahucios y una regulación de los alquileres. Pero nada de eso sirve si permitimos que Cerberus y compañía actúen con total impunidad.
El 30 de abril, defendamos a Juanjo. Defendamos todos los hogares.
El desahucio de Juanjo no es solo un ataque contra una persona. Es un ataque contra todas. Mañana en Ciutat Meridiana nos jugamos mucho más que un piso: nos jugamos el derecho a vivir dignamente, nos jugamos el futuro. Por eso, desde el Sindicat de Llogateres hacemos un llamamiento a toda la ciudad: defendamos a Juanjo, defendámonos entre todas.