Contra lo que se suele pensar, NO es verdad que siempre tengas que cambiar de piso si se termina tu contrato y la propiedad no te lo quiere renovar. Lo más probable cuando se acaba un contrato de alquiler, de hecho, es que NO tengas que irte forzosamente de casa. En el Sindicat, siempre recomendamos que te quedes en el piso. Pero, ¿cómo se hace esto? Te lo explicamos en este vídeo:
1. Los cuatro meses de antelación y el derecho a prórroga
Lo primero que te tienes que preguntar si tu contrato está a punto de caducar es lo siguiente: ¿el rentista te ha notificado, con al menos CUATRO MESES de antelación, que no quiere que sigas en el piso? Si no lo ha hecho, ENHORABUENA, tu alquiler se ha prorrogado un año más automáticamente. Este derecho a prórroga aplica a todos los contratos de alquiler firmados a partir de febrero de 2019. Estas prórrogas anuales, de hecho, se pueden alargar hasta un total de tres años. Y, en las zonas donde se aplica la regulación de alquileres, la prórroga puede ser directamente de tres años.
2. Contratos y límites de precio
Ahora bien, si te quieres quedar en el piso, ¡las prórrogas no son siempre la mejor opción! Si tu rentista es un gran tenedor y te hace un contrato nuevo, es probable que tenga que bajarte el precio. Esto pasa por la regulación de precios del alquiler vigente en Cataluña.
Por eso, es importante que sepas si se aplica la regulación de alquileres en tu municipio. La regulación se aplica en los pueblos y ciudades declarados como zona tensionada. Hay 270 municipios catalanes que son zonas tensionades, donde vive el 90% de la población. Aquí puedes consultar la lista completa de municipios catalanes declarados como zona tensionada:
MUNICIPIOS DE ZONAS DE MERCADO TENSIONADO
Si en tu municipio aplica la regulación, y tu rentista es un gran tenedor, te tendrán que bajar el alquiler siempre que el precio que pagas ahora sea más alto que el que marca el índice de precios. Si este es tu caso, no aceptes quedarte solo con una prórroga. Ven al Sindicat y te ayudaremos a negociar un contrato a un precio más bajo. Si quieres saber más, aquí te explicamos todos los detalles sobre el índice de precios y cómo saber si tu rentista es un gran tenedor.
CONSULTA TODA LA INFORMACIÓN SOBRE EL ÍNDICE DE PRECIOS
También tienes que saber que, al firmar un nuevo contrato, no te pueden subir el precio, sea quien sea la propiedad. Es decir, tanto si es grande como pequeño tenedor. Tampoco pueden añadir gastos como el IBI o las tasas de la comunidad de vecinos, a menos que ya estuvieran contempladas en el contrato anterior. El precio del nuevo contrato tiene que ser, como máximo, lo que estabas pagando hasta ahora, actualizado al IPC. De hecho, si tú dejas el piso y viniera otra inquilina, el precio máximo de su alquiler también sería el que tú estás pagando hasta ahora. Esto lo puedes aprovechar para conseguir que te lo renueven a ti, y no tener que irte. Al fin y al cabo, no podrán subir el precio, aunque tú te vayas. Si quieres saber más sobre los límites de precio, consulta esta guía.
3. ¿Y si igualmente quieren forzar a que me vaya o firmar un alquiler de temporada?
¿Qué hacemos si la propiedad nos dice que nos vayamos de todas formas? Algunos rentistas quieren exprimir el negocio de la vivienda y convertir los pisos donde vivimos en alquileres de temporada: o echándonos u obligándonos a aceptar este tipo de contrato. Muy a menudo, esto es una infracción grave o muy grave de ley y, a través de un procedimiento civil, puede suponer multas para la propiedad de hasta 900.000 euros.
Si se las saben todas, nosotras también. Lo primero que tienes que hacer si recibes un burofax exigiéndote que te marches del piso es ir a la asamblea más próxima. En el Sindicat de Llogateres hace años que pusimos en marcha la estrategia Ens Quedem (Nos Quedamos). Y, ¿en qué consiste? Pues en que nos quedamos en el piso, aunque los rentistas nos quieran fuera, como primer paso para negociar con la propiedad hasta que nos hagan un contrato nuevo.
Así, hemos logrado que centenares de personas firmen nuevos contratos y se queden en su casa. Pero no se puede hacer de cualquier manera, hay que estar acompañada y bien asesorada.